7 Items Para Ser Efectivo al Armar Tus Objetivos

Todos comenzamos el día preguntándonos: ¿Qué tengo que hacer hoy? o ¿qué debo hacer hoy? La función principal de esta pregunta es planificar y actuar en consecuencia para lograr el objetivo. Muchas veces la respuesta es impuesta por deberes y obligaciones, y no propuesta por nosotros.

 

¿Entonces qué podemos hacer?



Autor: Fernando Anta. Psicólogo. Coach. Especialista en Desarrollo Positivo.


Ante la pregunta diaria que comentaba anteriormente las contestaciones pueden ser varias tales como: “Llevar a los niños a la escuela, ir a trabajar, preparar el almuerzo, mantener una reunión con mis clientes, etc.”

 

Detengámonos aquí y pensemos si estos son realmente objetivos “nuestros”, que deseo alcanzar, o son tareas y actividades rutinarias que tiene nuestra vida, y aunque son necesarias que las realicemos, una vez finalizadas no nos crean el sentimiento de haber logrado algo valioso.

 

Uno de los componentes del bienestar es el logro de nuestros objetivos; pero ¿cómo hacemos para alcanzarlos?

 

Como primera medida es sumamente necesario e importante respondernos a la pregunta sobre ¿Qué quiero lograr hoy?

 

La diversidad de respuestas puede ocasionar que los objetivos que tengo no necesariamente puedan realizarse hoy sino que nos lleve a proyectarnos en el tiempo. ¡Mejor aún! Ya que esta proyección nos posibilita más desafíos y metas a cumplir en un espacio mayor de tiempo.

 

Para asegurarnos que el objetivo pueda ser alcanzado debemos asegurarnos que tenga algunas características:

 

1- Redactado en positivo (ej. “aumentar mis ventas en un 5%” o “comer frutas y verduras” en vez de “evitar que disminuya la productividad” o “dejar de comer comida chatarra”).

 

2- Tener un proceso respondiendo a la pregunta ¿Cómo lo vas a hacer? (ej, ¿Cómo vas a lograr aumentar tus clientes? O ¿Cómo vas a llevar a cabo esta alternativa de comer más saludable?).

 

3- Redactado en presente ya que el cambio ocurre ahora, no ayer ni mañana (ej, ¿Qué actividad nueva implementarás ahora para llegar a más comercios? O ¿Qué vas a hacer hoy para comer más saludable?)

 

4- Práctico, desafiante y alcanzable, ya que si el objetivo es inalcanzable lo que podemos producir es mayor desmotivación y crearnos un nuevo problema porque no logro lo que me propongo. (ej, ¿Cuan alcanzable es aumentar tus ventas o comer saludablemente?)

 

5- Tan específico como se pueda. Los objetivos globales, abstractos o ambiguos, tales como “aumentar mis ingresos” o “hacer dieta” no son tan efectivos como: “incrementar en un 10% anual mis clientes” o “desayunaré dos tostadas con queso”.

 

6- Controlados por nosotros. “¿Qué vas a hacer tu para que esto ocurra?” La palabra clave es “TU”, porque la competencia, la responsabilidad y el control para hacer que las cosas mejoren son tuyos.

 

7- Armados con tu propio lenguaje. Es sumamente importante usar tus palabras para formar los objetivos. “Voy a comer más frutas y verduras durante la semana” es más efectivo que “Voy a ingerir mas cantidades de vitaminas A y B.”

 

8- Teniendo ya una serie de objetivos listados, podemos comenzar a asignarle prioridades a cada uno de ellos.

 

Podemos tener varios objetivos que queremos lograr: Realizar actividad física, obtener mejores beneficios en la compra de mi próximo auto, aprender a tocar la guitarra, cerrar una venta importante en mi trabajo, terminar de decorar mi habitación, etc. A cada uno de ellos le podemos asignar un orden de importancia y comenzar a actuar.

 

Aún si nuestro objetivo es meditar o reflexionar debemos hacerlo, es decir que no nos podemos quedar pensando que quiero reflexionar, o quiero hacer gimnasia.

 

Siempre que queramos cumplir un objetivo debemos pasar a la acción.